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Las proposiciones de geometría se presentan
bajo dos formas distintas. Unas expresan que una figura, que
ha sido trazada de cierta manera, satisface a ciertas condiciones.
Otras piden que se trace (que se construya) una figura de
modo que satisfaga ciertas condiciones dadas. En el primer
caso, tenemos un teorema; en el segundo, un
problema.
Como la solución de los problemas debe
traducirse gráficamente en un dibujo, hay que recurrir
al empleo de algunos instrumentos. Habitualmente, nos servimos
sólo de la regla, con la ayuda de la
cual podemos trazar una recta que pasa por dos puntos dados,
y del compás, que permite describir alrededor
de un centro dado un círculo de radio dado. Una solución
cualquiera constará pues para nosotros de estas dos
operaciones (una o muchas veces repetidas).
Esta restricción tiene como consecuencia
que muchos problemas, simples en apariencia, no podrán
ser resueltos (trisección del ángulo, la cuadratura
del círculo, etc.). En general, podemos demostrar que
será así cuando el cálculo conduzca a
ecuaciones que no puedan reducirse al primero o al segundo
grados.
Un problema está sobredeterminado,
cuando la figura buscada está sometida a más
condiciones que las necesarias para determinarlo; es determinado,
cuando contiene sólo un número finito de de
soluciones; por fin es indeterminado, cuando
admite un número infinito de soluciones.
Para resolver un problema determinado, es
necesario:
- Efectuar la construcción
- Demostrar que es exacta
- Discutir la solución,
es decir indicar los límites entre los cuales deben
estar comprendidos los datos para que el problema admita
0, 1, 2, ... soluciones.
Entre los problemas indeterminados, los que
se volverían determinados por la añadidura de
una sola condición más, presentan un interés
muy particular. Aunque un problema igual tuviera una infinidad
de soluciones, no será satisfecho por una figura arbitraria;
sino que todas sus soluciones se agruparán con una
cierta manera, determinada por las condiciones dadas. Así
un punto es determinado cuando debe satisfacer a dos condiciones
dadas; si se le impone sólo a una única, se
vuelve indeterminado; pero todos los puntos que satisfacen
esta última condición se encontrarán
sobre una línea recta o curva; le damos el nombre de
lugar geométrico de los puntos que satisfacen
a esta condición. Lo mismo ocurre con una figura para
cuya determinación falta una condición; porque
en general cada punto de la figura se encontrará en
el mismo caso, de manera que cada uno de ellos la tendrá
por su lugar geométrico.
La Geometría Analítica proporciona
un método completamente general para la resolución
de los problemas de geometría. Pero por esto mismo
que se aplica uno y el mismo método a los problemas
más diferentes, es natural que se haya que hacer grandes
rodeos. Así, en la Geometría Analítica,
consideramos las distancias de los puntos de una pareja de
ejes que, en general, en absoluto nada tienen que ver en la
cuestión. Además, aplicando este método,
llegamos fácilmente a hacer mecánicamente los
cálculos, sin que podamos siempre interpretar geométricamente
las ecuaciones que obtenemos. Por fin, y es posiblemente la
razón más seria, estas últimas llegan
fácilmente a un grado de complicación tal, que
no es posible resolverlas en la práctica.
Debido a estas dificultades que se encuentra
en la aplicación directa de la GEOMETRÍA DE
DESCARTES, recurriremos a una gran cantidad de métodos
particulares (basados en el empleo de diferentes sistemas
de coordenadas, etc.) que permiten resolver individualmente
los problemas de manera más natural y más elegante;
pero la dificultad se trasladó ahora sobre la elección
del método. Creamos no obstante así una transición
entre los procedimientos algebraicos y los puramente geométricos.
En estos últimos, tratamos de encontrar la solución
del problema, estudiando por la vía geométrica
cuales son los enlaces que existen entre los elementos dados
la figura y aquellos a los que se busca. Para facilitar estas
investigaciones, comenzamos en todos los casos por dibujar
una figura que representa la solución buscada y tratamos
de estudiarla con la ayuda de los teoremas conocidos de la
Geometría.
¿No es cierto, en el caso en un gran
número de los problemas más simples, que todo
se reduce a la determinación de un punto desconocido?
El método que se debe aplicar emana inmediatamente
de lo que precede.
Consideramos, de forma aislada, las diferentes
condiciones debe satisfacer el punto buscado; a cada una de
ellas corresponderá un lugar geométrico; y si
son rectas o círculos, el problema está resuelto.
Porque el punto deberá encontrarse a la vez sobre cada
uno de ambos lugares, debe encontrarse en los puntos donde
se cortan.
Si los lugares geométricos son dos
rectas, el problema admite sólo una solución
y puede volverse imposible sólo si las líneas
son paralelas. Si son dos circunferencias o una circunferencia
y una recta, el problema admite dos soluciones cuando se cortan,
uno cuando son tangentes; se vuelve imposible cuando son exteriores
una a otra. Hay una diferencia cualitativa entre este caso
y el precedente, donde la imposibilidad estaba sólo
una cuestión de límite.
Cuando los lugares geométricos son
otras curvas, directamente no podemos más emplearlos
para las construcciones y hay que repetir la cuestión
de otra manera. Hay que no obstante observar que un punto
que es dado por la intersección de una recta y de una
cónica posiblemente determinado por medio de una recta
y por medio de una circunferencia, mientras que la construcción
no puede más efectuarse si el punto está determinado
por la intersección de dos cónicas independientes
una de la otra.
El método que se acaba de indicar para
los problemas más simples, puede extenderse a los más
complicados. La regla sería la siguiente:
Consideraremos inexistente una de las condiciones
impuestas a la figura, y buscaremos los lugares geométricos
de los puntos de la figura hecha así indeterminada.
Se comprende fácilmente que es de la
mayor importancia el conocer muchos lugares geométricos,
como serán rectas o círcunferencias. En el primer
capítulo, daremos los más importantes de ellos,
con un desarrollo detallado de las principales reglas enunciadas
más arriba.
Cuando no se puedan aplicar inmediatamente
los lugares geométricos, la regla que hay que seguir
será ésta:
De la figura trazada deduciremos otra en
la que el enlace entre los elementos dados y aquellos que
se buscan se vea más cómodamente.
Trataremos este tema en el segundo capítulo.
En lo que sigue, para abreviar, designaremos
un triángulo por ABC y las longitudes de sus
lados por a, b, c. La altura y mediana
por correspondientes a a serán ha y ma. La longitud
de la bisectriz por A será wa. Los números r
y r son los radios de las circunferencias
circunscrita e inscrita, mientras que ra,
rb, rc
son los radios de las circunferencias exinscritas (la circunferencia
de centro ra es tangente
a a y a las prolongaciones de b y c).
Cuando se hable de un cuadrilátero
ABCD, se representarán los vértices en
el orden en el que se enuncian.
(a,b)
representará el ángulo comprendido entre las
líneas a y b.
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